Si llegaste hasta aquí, quizá cargas una ausencia. No venimos a decirte cuándo va a pasar, ni a ponerle un nombre bonito a lo que duele. Solo queremos sentarnos contigo un momento.
Si hoy pesa demasiado, más abajo hay manos humanas.En México no mandamos lejos a quienes se van. Les ponemos un pan, una flor, una foto, y les seguimos hablando. Aquí la ausencia no se esconde: se le hace un lugar en la mesa. Recordar no es quedarse atrás, es una forma tranquila de seguir queriendo.
Un mineral no llena ese vacío. Nada lo llena, y está bien que así sea. Lo que una piedra puede hacer es más pequeño y más honesto: acompañar. Darte algo con peso para sostener cuando las manos no saben qué hacer, un lugar frío y sereno donde descansar la mirada mientras el corazón hace su trabajo a su ritmo.
No venimos a prometer que esto pase pronto, ni que un mineral lo arregle. El duelo no se arregla: se aprende a habitar, despacio, a tu manera. Solo te acercamos formas del orden que ya cristalizaron, por si quieres tenerlas cerca mientras encuentras el tuyo.
No hay prisa, y no te pedimos nada. Estás en tu casa: quédate el tiempo que quieras.
Con cariño, Mamapachita.