Hecha a mano, una por una, con intención.
Collar de 108 cuentas para meditar con tu mantra, vuelta tras vuelta.
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Cada pieza se arma a mano, una por una, con una intención puesta en silencio antes de salir a buscarte.
Material
108 cuentas esféricas lisas de 8 mm que transitan entre 15 minerales del espectro verde + 1 cuenta Gurú de Ágata Musgosa en forma de icosaedro de 10 mm. 16 minerales en total.
Formato
Japa Mala de 108 cuentas · Nailon triple hebra anudado entre cuenta y cuenta · Borla de seda natural · Para meditación y conteo de mantras
Chakras
Corazón (Anahata) · Garganta (Vishuddha) · Raíz (Muladhara)
Elementos
Tierra · Agua
Propiedades
Corazón Enraizado · Sanación Verde · Verdad Emocional
Ver los 16 minerales del espectro verde
Raíz verde (la tierra debajo del corazón): Jaspe Selva Tropical · Ágata Árbol · Serpentina · Zoisita · Granate Grosularia · Jaspe Sangre de Dragón
Corazón Anahata (orden emocional): Crisoprasa · Esmeralda en Matriz de Biotita · Jade Verde · Unakita · Fluorita Verde
Eje Corazón-Garganta (cauce expresivo): Turquesa Africana · Turquesa Peruana · Variscita · Prehnita
Ancla del espectro (cuenta Gurú): Ágata Musgosa
16 minerales naturales del espectro verde · Anudado a mano en México según la tradición · Cada pieza varía en los tonos del verde y en las inclusiones de la Ágata Musgosa Gurú
"Hay corazones que no necesitan una sola piedra sino un bosque entero: cada matiz de verde atiende un pliegue distinto del sentir, y pedirle a una sola cuenta que lo cubra todo es pedirle al pino que también sea musgo y raíz."
La Ágata Musgosa firma el centro del espectro verde como cuenta Gurú en forma de icosaedro de 10 mm: no es ágata verdadera sino calcedonia blanca donde inclusiones de clorita y óxidos de manganeso cristalizaron en patrón fractal, como una raíz buscando agua. El resultado es un bosque diminuto suspendido en cuarzo. Conocida como Piedra de Mocha por el puerto yemení de Al Mukha, la tradición la llama Piedra del Agricultor y del anti-drama: su vibración baja funciona como amortiguador de volatilidad emocional. Ese es el tono que firma toda la pieza.
Desde la base, el Jaspe Selva Tropical, la Ágata Árbol, la Serpentina, la Zoisita, el Granate Verde y el Jaspe Sangre de Dragón sostienen la raíz del espectro. Extienden el bosque de la Musgosa hacia capas más densas, aportan la vibración ofídica que conecta la piel con la tierra, y refuerzan la base con memoria geológica antigua que evita que el corazón se desborde sin tener dónde apoyarse.
Sobre esa tierra, la Crisoprasa, la Esmeralda en Matriz de Biotita, el Jade Verde, la Unakita y la Fluorita Verde ordenan el Corazón sin forzar florecimiento. El Jade Verde lleva milenios como piedra del corazón (yù en China, virtud), la Esmeralda en Matriz de Biotita recuerda que lo precioso necesita envoltura oscura para permanecer, y la Fluorita Verde destila el ruido emocional para que el sentir conserve su claridad.
Para que lo sentido encuentre palabra, la Turquesa Africana, la Turquesa Peruana, la Variscita y la Prehnita abren el cauce entre el Corazón y la Garganta. Las turquesas aportan la frecuencia azul-verde que los navajos leyeron como fragmento del cielo, mientras la Variscita y la Prehnita suavizan el paso para que lo que sube del pecho salga sin drama ni autoabandono.
Juntos los 16 minerales reverdecen el corazón como bosque vivo firmado por la Ágata Musgosa Gurú. La diferencia se nota cuando lo que pesaba pide ser sentido sin prisa y las palabras llegan en su propio tiempo, mantra a mantra.
Este Japa Mala es para ti si:
- Necesitas nutrir un proceso emocional con paciencia sin sabotearlo por impaciencia
- Buscas estabilizar emociones sin aplanarlas ni perder intensidad
- Quieres confiar en que el crecimiento lento es el que más dura
- Tu meditación necesita reverdecer el corazón que se endureció a fuerza de sostenerse solo
Importante: La Fluorita Verde presente en el espectro puede dañarse al contacto con el agua.
Combina con el Japa Mala de Amatista para transmutar la urgencia mental mientras el corazón reverdece en silencio.
Elige el tuyo y llévalo contigo.
Gracias, gracias, gracias.
Conoce más sobre nuestros minerales en La Biblioteca.
Más que un collar
Es una herramienta de meditación: 108 cuentas para acompañar tu respiración y tu mantra, vuelta tras vuelta.
108 cuentas y una guru
Las 108 cuentas marcan el ritmo de tu meditación y la cuenta guru te recuerda dónde empieza y termina cada vuelta. Cada mineral te llama por una razón.
Hecho a mano, cuenta por cuenta
Cada japa mala se arma a mano con minerales auténticos, elegidos uno a uno. No es producción en serie: es una pieza pensada para durar y para tu práctica.
Para respirar y volver al centro
Pasa cada cuenta entre los dedos al inhalar y exhalar; el mala sostiene tu atención y la devuelve con suavidad cuando se va.
Una herramienta, no un adorno
Lo puedes llevar puesto, pero su lugar real está en tu meditación: presencia, ritmo y un ancla física para tu intención.
Más que un collar: sostienes una práctica.
Envío gratis a todo México, sin mínimo.
3 meses sin intereses desde $1,500.
La guía de la Ágata Musgosa vive en la Biblioteca.
Cómo meditar con tu Japa Mala
- Sostén tu Japa Mala y elige un mantra: una palabra sencilla que te centre.
- Repite el mantra pasando una cuenta entre los dedos por cada repetición.
- Las 108 cuentas son una vuelta completa, entre cinco y diez minutos.
- Al llegar a la guru, esa cuenta más grande, no la cruces: da la vuelta y, si quieres, sigue en sentido contrario.
Volver al momento presente es la forma más íntima de cristalizar.
La rueda de 108 vive en la casa: mantra o respiración, cuenta por cuenta.
Preguntas frecuentes
Nunca he meditado con un japa mala. ¿Cómo se usa, paso a paso?
Lo sostienes en una mano y empiezas en la primera cuenta junto a la guru, esa cuenta más grande que cierra el círculo y marca el inicio y el fin de cada vuelta. Con cada respiración lenta, o cada repetición de tu palabra, empujas una cuenta hacia ti con el pulgar y pasas a la siguiente. Así hasta completar las 108. Al volver a la guru cerraste un ciclo: no la cruzas, solo das la vuelta y, si quieres, sigues en sentido contrario. No tienes que contar en tu cabeza: las cuentas cuentan por ti y tú solo respiras.
Me da miedo hacerlo mal. ¿Hay una forma correcta o me puedo equivocar?
No te puedes equivocar de una forma que importe. Si pierdes la cuenta, respira y sigue desde donde estés, nadie lleva un marcador. Lo único que cuida la tradición es no pasar por encima de la cuenta guru, así que cuando llegues a ella, simplemente das la vuelta. La práctica no se trata de hacerlo perfecto, sino de regresar con cariño cada vez que tu mente se va, y eso ya es meditar.
Hay varios minerales y no sé cuál elegir. ¿Cómo decido?
La forma más honesta es la más simple: mira los minerales y observa cuál te jala la mirada antes de que la cabeza empiece a justificar. Como decimos aquí, si un mineral te llama, escucha a tu corazón. Si quieres una guía, cada mineral acompaña un terreno distinto: la calma de la Amatista para serenar la mente, el aterrizaje del Ojo de Tigre para los días dispersos, la apertura del Cuarzo Rosa para el corazón. No tienes que acertar con la cabeza, el que se queda contigo suele ser el correcto.
¿Necesito un mantra o saber sánscrito para usarlo?
No necesitas nada de eso para empezar. Un mantra puede ser una palabra sencilla que te centre, como "calma", "gracias" o "aquí estoy", repetida con cada cuenta. Y si las palabras te distraen, puedes soltar el mantra por completo y dejar que cada cuenta marque una respiración. Lo importante no es el idioma ni la perfección, sino el ritmo que te devuelve a ti.
¿Es talla única? ¿Me va a quedar bien en la muñeca?
Sí, el japa mala es de talla única, con la medida estándar de 108 cuentas para meditar con comodidad en la mano, así que no depende de tu talla de muñeca. Lo llevas como collar largo, o lo enrollas dos, tres o cuatro vueltas en la muñeca según tu gusto, y así te acompaña todo el día. Al ser una pieza larga y abierta, se adapta a casi cualquier muñeca sin apretar.
¿Qué tan resistente es y cómo lo cuido sin dañar las piedras?
Va anudado a mano entre cuenta y cuenta, y ese detalle no es solo bonito: cada nudo sostiene su cuenta en su lugar, así que si algún día cediera el hilo, no perderías todas las cuentas de golpe. Aguanta el uso diario y el roce de pasarlo entre los dedos. Para el día a día basta un paño suave y seco; para que dure años, quítatelo para bañarte o nadar, evita perfumes y cremas directos sobre las cuentas, no lo jales con fuerza y guárdalo enrollado cuando descanse.
¿Cómo limpio la energía de mi japa mala?
Puedes limpiarlo con humo de copal o de salvia, o dejarlo unas horas bajo la luz de la luna; lo esencial siempre es la intención con la que lo haces. Te recomendamos limpiarlo cuando lo recibes, para que empiece contigo, y de vez en cuando si sientes que cargó un día pesado. Más que el método, lo que importa es ese gesto consciente de devolverle su frescura.
¿Qué puedo esperar al empezar y cuánto tiempo al día necesito?
Una vuelta completa de 108 cuentas toma entre cinco y diez minutos, y eso ya es una práctica entera, no necesitas más para empezar. Lo más probable es que al principio sientas algo muy concreto y nada místico: tus hombros bajan, tu respiración se alarga, tu mente deja de correr por un rato. El japa mala no obra magia por sí solo, es una herramienta que sostiene tu práctica, y lo que florece viene de la constancia amable, no de una sola sesión. En los días imposibles basta con pasar unas cuantas cuentas mientras respiras, y esa vuelta, una y otra vez, es justamente la práctica.
¿Cómo es el envío, los meses sin intereses y la garantía?
El envío es gratis a todo México, sin mínimo de compra, y cada japa mala se anuda a mano antes de salir, así que dale ese pequeño margen. Como es una pieza para acompañarte por años, puedes diferir a 3 meses sin intereses desde $1,500 con tarjetas participantes: al pagar, elige la opción de MercadoPago en el checkout (con Shop Pay no aplica esa promoción). Y tienes 30 días desde la entrega para cambios o devoluciones.